jueves, 21 de junio de 2018

#Origireto2018: Junio #1

¿Sabes lo que es el calor?

Bueno, vale, es una pregunta absurda. Seguro que no, ¿cómo vas a saberlo tú?

Te lo explicaré para que te hagas una idea.

Es una sensación que recorre todo el cuerpo, sobre todo estos días de verano en los que el sol te machaca con sus rayos y te hace sudar lo indecible. Te hace desear un buen chapuzón, una ducha muy fría, un vaso con hielo. Te hace buscar un lugar oscuro donde refugiarte del sol.

Esa es la teoría. Pero, ¿y si no pudieses escapar del calor?

¿Y si te consumiese hasta que te quedes sin oxígeno de tanto gritar?

Seguramente sea una muerte horrible, ser quemado, ardiendo hasta que no queden de ti más que cenizas. ¿Peor que morir ahogado? No lo sé, y quizá nunca lo sepa. Bueno, quizá no, nunca.

Ahora imagina ser yo.

Ser chispas y llamas. Ser calor en su estado más puro, no poder controlar el hambre de madera y plástico y todo lo que sucumba ante ti. Sentirse libre en un bosque, en el infierno, en una casa.

Sentirse bien arrebatando vidas, escuchando sus gritos de desesperación, sintiendo que aniquilas todo bajo tus pies.

Claro, tú no lo sabes. Tú eres azul y yo soy rojo, tú eres día y yo soy noche. Aunque quizá sí entiendas la desesperación, porque no eres precisamente el elemento más inofensivo del mundo, eh, que tú también has matado a unos cuantos seres vivos. Eres un peligro en mucha cantidad, y anda si no lo sabré yo bien.

Aún así, tú me llevas siempre, siempre la contraria, desde que nos conocimos llevas haciéndolo —y anda que no es poco tiempo— y lo peor es que pocas veces logro ganarte, y al final siempre me acabas apagando. Tú eres lo único que me hace frente, y te detesto, te odio mucho por eso.

Por eso, cuando vienes a atacarme, lo único que hago es tratar de expandirme más. De esquivarte. De llegar a más lugares, disfrutar más de la poca libertad que tengo, porque no sé cuándo volveré a aparecer —tú no sabes qué es eso, si siempre estás presente en todos los malditos lados— ni cuando volverás a detenerme.

Ahora mismo estoy libre en diez lugares diferentes —y con libre me refiero a que no estoy controlado por esos malditos aparatos que me cortan la vida— y en nueve de ellos ya estás llevándome la contraria de nuevo, no te falta mucho para amargarme en el último que me queda.

¿No ves que detesto ser controlado? Quiero ser libre, grande, expandirme, y las pocas veces que lo logro, siempre te las apañas para venir a amargarme. Ojalá siempre pueda convertirte en humo y nunca vuelva a verte, pero sigues apareciendo cuando menos te quiero, como si tu objetivo en la vida fuera amargarme la existencia.

¿Es que no te vale con tener tres cuartos del maldito planeta? ¿En serio, qué te crees, que todos tenemos tanto espacio? Pues no, no todos tenemos tu maldita suerte. ¿Por qué estás en esta pequeña casa y no en uno de tus malditos océano? ¡Que tienes cinco, joder!

Quiero que te largues de una jodida vez, que te vayas, que me dejes en paz. Pero por más que intento escapar —o echarte, lo que primero salga—, sales de esa maldita cosa con tanta fuerza que no hay manera de contrarrestarte.

Me quitas la madera de la mesa y tengo que ascender por un armario. Pero no hay nada más donde pueda ir, así que bajo de ahí antes de que puedas cortarme el paso y voy por el suelo que aún no he quemado.

Sé que tu prioridad es apagarme como sea, pero que te obligarán a priorizar a la niña que está gritando mientras recorro su cabello, su pijama del mismo color que yo, naranja. Sé que tenía buenas intenciones cuando me encendió para darle una sorpresa a su madre, pero odio las velas, tardo mucho en fundir su maldita cera.

Me dejó libre en el suelo. Sin querer, lo sé, pero ¿qué te esperabas? ¿Que me quedase quieto mientras venías o qué? ¿Y desperdiciar esa hermosa oportunidad? Ni de coña.

Aprovechando esa hermosa madera, que cruje y crispea ante mi paso, pude hasta llegar hasta los cuartos y convertir de ellos mi fortaleza. La culpa es de quien decidió que en la cocina no se pusiera ese insoportable mármol, no mía.

Puedo entender que quieras salvar a la niña, por mucho que me fastidie. Siempre has sido así, desde siglos atrás. Pero, ¿en serio vas a salvar a este ente? Tú has visto como trata a su familia, has estado en las mejillas de esa niña y su madre. Has recorrido sus doloridos cuerpos, has sentido su dolor. Y hasta yo lo he visto cuando la mujer cocinaba, o cuando este ser me encendía para un cigarro. Casi podía sentir que aparecía en la furia de sus ojos, ojalá haberlo hecho para que no pudiera ver a nadie así nunca más.

En serio, déjame. Deja que pueda consumirle en el mismo infierno que él ha hecho pasar a su familia. Deja que lo siga torturando por toda la piel, hasta que no quede más que cenizas de su cuerpo.

Aunque quizá no le mate. Quizá solo lo destruya tanto que no pueda volver ni a levantar un solo dedo. Quizá haga que no vea nunca más las lágrimas que provoca, o que no saboree de nuevo el alcohol que tanto le encanta. Quizá todo junto sea una maravillosa opción.

O quizá sí que lo mate para seguirle torturando en el inframundo, en mis dominios donde tú no interfieres nunca.

De verdad, me da igual lo que hagas, pero déjame torturarle. Déjame ser libre por su piel, por su cabello, por su ropa. Déjame escuchar sus gritos de desesperación, deleitarme con ellos mientras pienso qué será lo siguiente que le queme, si la boca o los ojos.

Déjame ser lo que soy: una pesadilla.

Hey-o!

¿Cómo estamos? Aquí os dejo el reto numero 15: Un incendio como si estuviera vivo.

Ala. Pues aquí lo tenéis.


Espero que os haya gustado este :3

Dejo links :3




Hasta otra! 

6 comentarios:

  1. No me esperaba ese final, muy bueno. Ya me estaba gustando pero el final ha sido el broche de oro.

    Otra cosa que me ha molado ha sido la segunda persona, que no se ve muy a menudo y aquí la has usado de forma muy guay, con el fuego hablándole al agua. Me ha molado lo de "¡que tienes cinco (océanos), joder!" xDDDD

    En fin, buen relato, segunda Stiby xDDDD
    Un saludo, ¡hasta otra! :D

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    Respuestas
    1. Hola soy la primera Stiby e.é
      Acabo de leer esta maravilla, ahora dejo un comentario en condiciones.

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  2. Segunda Stiby JAJAJAJ

    Enrealidadsoylaoriginal

    Me alegro que te haya gustado �� Está publicada la segunda parte �� Y sí, es que no sbaia qué cojones decir siendo el fuego y me parecip muy cutre poner en plan "hola soy un incendio y estoy quemando una casa" y pues entonces se me ocurrió que le hablara a algo y fue sobre la marcha que le hablase al agua porque me imaginé a un fuego súper indignado con el agua porque me di cuenta que el agua siempre está y el fuego no y tal JAJAJA.

    GRACIAS POR COMENTAR COSITA BELLA

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  3. Muy buenas!

    Madre mía, no he leído todavia muchos relatos de este objetivo pero de momento este es mi favorito con creces. Te ha quedado fantástico y creo que es el relato que más me ha gustado también de los tuyos 10/10 en serio.
    La segunda persona le queda maravilloso y lo has llevado genial, sobre todo el enfrentamiento entre el agua y el fuego y la forma de expresar el rencor del segundo hacia la primera, particularmente en la frase que ya señaló Esther.

    Qué decir del final, con el hombre ardiendo, maravilloso. Me ha fascinado y el objetivo está maravillosamente cumplido, enhorabuena.


    Sólo un capítulo más.

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  4. Buenas tardes

    Ya que lo he leído y tengo un ratito, comento rápido.

    Muy interesante el uso de la segunda persona y la conversación que tiene el fuego con el agua que está intentando apagarlo. Queda muy bien la amargura y el resentimiento que demuestra el fuego contra quien es su enemigo: el agua.

    Un saludo.

    Juan.

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  5. Yey, estupendo relato, me gusta la manera en que haces que se exprese contra su elemento contrario y los giros que le vas dando al monólogo para ir cambiando de tema, desde el reproche hacia el agua por tener más espacio, hasta esa petición nacida del odio hacia alguien a quien quiere hacer desaparecer. Quizá lo único que no me encaja sea esa especie de cambio moral, si es que lo entendí bien, de que al principio quema a la niña sin importarle demasiado, pero luego para al modo justiciero centrándose en el padre. No creo que una cosa esté reñida con la otra, a un personaje puede no importarle ninguna vida y aún así deleitarse con el sufrimiento de objetivos con perfiles concretos, por decirlo de alguna forma. Muy conseguido en general y debo decir que es de mis ejercicios preferidos y creo que lo has cumplido con creces, enhorabuena ^^

    .KATTY.
    @Musajue

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